Valora las personas cuando las tengas, no cuando las pierdas
Buenos días. Hoy quiero darles la bienvenida a una reflexión sobre una costumbre muy humana: la de comprender el verdadero valor de algunas personas cuando ya no están a nuestro lado. Hay ausencias que llegan haciendo ruido, con despedidas, discusiones y puertas que se cierran. Pero existen otras mucho más silenciosas. Son las que ocurren después de años de presencia constante, cuando alguien que siempre estuvo comienza, poco a poco, a dejar de estar. Quizás lo más triste no sea la pérdida en sí, sino descubrir que muchas veces tuvimos innumerables oportunidades para valorar a esa persona mientras estaba cerca y no supimos hacerlo. Nos acostumbramos demasiado rápido a lo bueno. A la llamada de quien siempre pregunta cómo estamos. Al mensaje de buenos días. A la compañía que nunca falta. A esa persona que escucha nuestros problemas aun teniendo los suyos. A quien recuerda fechas, detalles y pequeñas cosas que nosotros mismos hemos olvidado. Con el tiempo, aquello que un día nos pare...