TÚ TAMBIÉN SABES HACER DAÑO, PERO DECIDES NO HACERLO
Hola mis queridos lectores, bienvenidos a este nuevo tema que con gusto les comparto hoy. Hay una diferencia enorme entre no hacer daño porque no puedes y no hacerlo porque, aun pudiendo, decides no convertirte en aquello que te lastimó. Todos tenemos la capacidad de herir. Todos sabemos dónde duele, qué palabra podría romper al otro, qué silencio podría castigarlo, qué secreto podríamos utilizar en su contra y qué recuerdo podríamos sacar a la luz en el momento más conveniente. Cuando alguien nos ha hecho daño, incluso podemos aprender perfectamente dónde están sus propias heridas. Y ahí aparece una de las decisiones más difíciles de la vida: ¿qué hacemos con el poder que tenemos para devolver el daño? Porque cuando nos lastiman, la primera reacción muchas veces no es precisamente noble. Queremos que el otro sienta aunque sea una parte de lo que nosotros sentimos. Queremos que comprenda el dolor, que se arrepienta, que pague, que experimente aquello que nos hizo vivir. Es humano. ...